Melina se presenta al Sinluz en el primer Punto de Gracia del mundo como una joven que ha esperado durante mucho tiempo a alguien como él. Se ofrece a convertirle en un guerrero a cambio de que la lleve al Árbol Áureo, actuando como intermediaria de su gracia y permitiéndole usar las runas para fortalecer sus atributos. El dueño anterior de Torrent, el corcel espectral, le encomendó a ella que entregase la invocación al próximo dueño del corcel.
Melina no recuerda quién es ni de dónde viene. Sólo sabe que su propósito es llegar al Árbol Áureo y que en sus párpados quemados hay grabadas palabras que sólo puede leer en el mismo corazón del árbol. Su ojo izquierdo está siempre cerrado, sellado por una llama interior.





