Fortissax era conocido entre los Dragones Antiguos como la roca más poderosa, temido por su dominio del doble relámpago carmesí. Hermano de la dragona Lansseax, fue uno de los grandes señores de la era anterior al Árbol Áureo.
Cuando el gran dragón Gransax asaltó Leyndell, los Dragones Antiguos entraron en guerra con las fuerzas del Árbol Áureo. En la batalla final, Godwyn el Dorado se enfrentó a Fortissax. Godwyn luchó hasta el último aliento y venció, pero entonces hizo algo que ningún guerrero había hecho antes: le perdonó la vida a su enemigo caído. De esa decisión nació algo extraordinario: una amistad entre un príncipe de la Orden Dorada y el dragón más peligroso del mundo.




