Godrick nació en la línea de sangre de Godfrey pero muy diluida: era el semidiós menos poderoso de su generación, constantemente eclipsado por sus primos y hermanos. Incluso Malenia le humilló en combate, y Godrick tuvo que arrastrarse ante ella para salvar la vida. Esta cadena de humillaciones dejó en Godrick un resentimiento profundo y una obsesión compulsiva con el poder.
Adoptó la práctica del injerto, amputando brazos, piernas y torsos de guerreros y bestias para coserse a su propio cuerpo, creyendo que absorbiendo literalmente la carne de otros podría volverse poderoso. Su apodo, el Injertado, es tanto una descripción como una condena.

