La cabaña del vengador
"Mi señora Irina... te vengué. Aunque ya no sé si soy yo quien lo hizo, o la llama que me consume."
El Comandante que Nunca Debió Regresar
Edgar fue comandante del Castillo de Morne, un puesto que cumplió con honra durante años. Su hija Irina, ciega de nacimiento, esperaba junto al Puente del Sacrificio mientras él defendía la fortaleza. El encargo era sencillo y duro a la vez: aguantar hasta que los refuerzos llegasen, sin importar cuánto tardaran. Cuando al fin regresó, encontró a Irina muerta.
La Llama Frenética no necesita invitación. Entra por las grietas del duelo cuando este se vuelve insoportable. Edgar ya no buscaba justicia ni respuestas: buscaba sangre, cualquier sangre, la del asesino de Irina si lo encontraba, la del Sin Luz si era lo que el camino le ponía delante. En la ribera oeste de Liurnia, en una cabaña anónima junto al lago, espera su venganza sin importarle ya contra quién.
La Hoz y la Llama
El arma que porta Edgar en su estado enloquecido no es la misma con la que defendió Morne. Su hoz está imbuida de frenesí, una extensión de la llama amarilla que arde en su interior y que ya no distingue entre enemigo y inocente. Quienes estudian la Llama Frenética saben que esta no destruye la personalidad de golpe: la corroe lentamente, conservando los recuerdos pero vaciándoles de todo significado salvo el dolor.
Si el Sin Luz lo derrota, Edgar cae murmurando el nombre de su hija. La hoz que lleva — la Hoz del Vengador — puede ser recogida del cuerpo. Es un arma de escasa elegancia y mucha historia, forjada para segar vidas en la Península del Llanto y terminada por cegar al propio hombre que la empuñaba.
En el Camino
Personajes que el Sinluz encuentra a lo largo del castillo
Datos de Exploración
Nivel Recomendado
50 - 65
Mejora de Arma
+4 a +6 (Normal)
Peligros Ambientales
Ocupación Actual
Lugares Limítrofes
- Castillo de MorneSur
- Puente del SacrificioSur