Cuando Radahn comenzó a crecer hasta alcanzar la estatura de un semidiós, su pequeño corcel Leonard quedó físicamente incapaz de soportar su peso. La mayoría de los señores habrían reemplazado a la bestia sin pensarlo dos veces. Radahn no.
Movido por el amor que sentía por su fiel montura, el General viajó a Sellia, Ciudad de la Hechicería, para estudiar magia gravitatoria bajo la tutela de un maestro que era un Señor Alabastro. Aprendió a manipular la gravedad que actuaba sobre su propio cuerpo, aligerando su peso lo suficiente para que Leonard pudiera seguir llevándole. La Remembranza del Azote de las Estrellas lo recoge con precisión: «El General León Rojo manejaba poderes gravitacionales que aprendió en Sellia en su juventud. Todo para no tener que abandonar a su querido pero flacucho corcel».
